Libertad

Libertad

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Facebook no eliminará la imagen de este post, aunque viola sus Términos de Uso. Hace pocos días, sí lo hizo con una foto que pasó a la Historia como el icono del fracaso de los Estados Unidos en la guerra de Vietnam. La red social más grande del mundo eliminó una publicación del primer periódico de Noruega, el Aftenpoften, que llevaba esa foto como un ejemplo de imágenes que han cambiado la concepción que tenemos de la guerra. A la mañana siguiente, el redactor jefe llevó a la primera plana del periódico la foto y las grandes palabras blancas «Dear Mark Zuckerberg» sobreimpresas en fondo azul-facebook, e inundó Oslo con ellas. La primera ministra Solberg y el resto de la clase política fueron más lejos y, juntos, publicaron en sus propios perfiles la imagen tomada; Facebook también eliminó esas publicaciones hasta que, ante la presión de los medios internacionales, cedió y rectificó. Continúa leyendo “Libertad”

No es la Ley, somos nosotros

No es la Ley, somos nosotros

Nunca nos las hemos dado de visionarios, pero hace más de un año uno de mis mejores amigos y yo mantuvimos una larga conversación acerca del gran debate de hoy en el País Vasco. Uno de esos días de maratón de biblioteca dedicamos nuestras cuatro horas de pausas —una hora para un refresco, dos para comer y otra para el café; pero nosotros lo hacíamos todo seguido— a discutir sobre la obvia candidatura de Arnaldo Otegi a Lehendakari, una vez saliera de la cárcel de Logroño en la que entró por pertenecer a ETA. Por descontado, a estas alturas de la película es Luis quien con un poco de suerte se acordará de lo que hablamos entonces, pero me imagino que no diferirá mucho lo que dije en la cafetería de Periodismo de lo que pienso hoy. Y eso que, políticamente, han pasado eones. Continúa leyendo “No es la Ley, somos nosotros”

Sólo un día de suerte

Sólo un día de suerte

«Hoy no hemos tenido suerte, pero recuerde: nosotros sólo necesitamos tener suerte una vez. Usted necesita tenerla siempre». Estas amables palabras recibió Margaret Thatcher en 1984, el día en que el IRA falló al volar por los aires el hotel en el que se alojaba la primera ministra del Reino Unido. Nos las recordaba ayer Guy Verhofstadt, líder del grupo liberal del Parlamento Europeo, en una columna en el Huffignton Post en la que con acierto urgía a la movilización de las instituciones europeas para dar respuesta a los atentados del 13N que nos conmocionaron hace menos de una semana –qué eterna se ha hecho–. Continúa leyendo “Sólo un día de suerte”

No hay derecho a tanto dolor

No hay derecho a tanto dolor

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Ciento veintinueve personas (de momento) han muerto este fin de semana en el corazón de Europa. «La guerra en pleno París», titulaba Le Figaro. Después de que hace catorce años los terroristas eligieran los poderes económico, militar y político de Estados Unidos ­­­–el World Trade Center, el Pentágono y, nunca lo sabremos, el Capitolio o la Casa Blanca­– para estrellar aviones de pasajeros, este viernes hemos visto cómo han atacado el fútbol, los teatros y los restaurantes en la tarde de un viernes. Hace catorce años consiguieron aterrorizarnos atacando al poder. Ahora lo han hecho atacando nuestro estilo de vida. Nuestras formas de entender la felicidad: música, ocio, deporte. Continúa leyendo “No hay derecho a tanto dolor”

Diez años después

Diez años después

Nunca olvidaré la angustia de aquel día negro, color del que se tiñe hoy este rincón de la red. Probablemente la culpa (entre muchas comillas) fuera mía. Al fin y al cabo, ¿qué hace un niño de casi once años más o menos enterado de lo que es el terrorismo, de lo que ocurre en el país, de la guerra de Iraq o de las elecciones en ciernes?

El caso es que yo me levanté aquella mañana de jueves como siempre, a las 8 menos algo, y me fui a vestir a la habitación de mi madre. Ella, aún en la cama, veía con atención las noticias en Televisión Española, donde rotulaban que había unos pocos muertos en la estación madrileña de Atocha tras estallar bombas en trenes. Aún no había imágenes y recuerdo con nitidez la proyección de un mapa de Madrid con la estación señalada. Por desgracia, nada que no hubiera pasado antes. Un atentado terrorista, uno más. Pero a las 8:30, cuando salí de casa en dirección al colegio, las cosas empezaban a ir peor.

Fue en la puerta del patio cuando recordé que la noche anterior, o hacía dos, mi padre me había comentado que ese jueves, con mi hermana Candela recién nacida el domingo, tenía un fastidioso juicio en Sevilla al que tendría que ir en AVE. Continuar leyendo »