Quousque tandem abutere…

…, Catilina, patientia nostra? Quam diu etiam furor iste tuus nos eludet? Quem ad finem sese effrenata iactabit audacia?

El conspirador Lucio Sergio Catilina jamás imaginó, al escuchar retumbar en la Curia romana estas palabras de los labios de Cicerón, que se convertirían en el mayor juicio político de la Historia y serían repetidas a lo largo de los veinte siglos posteriores por todas las generaciones. Cruel castigo el de no pasar a la posteridad por sus actos, sino por lo que su mayor enemigo dijo de él.  Continuar leyendo »