A cualquier precio

A cualquier precio

La moción de censura presentada por Pedro Sánchez es un ejercicio de responsabilidad. No sólo de responsabilidad por su parte, por parte del Partido Socialista, sino que es un ejercicio de exigencia de la responsabilidad política del Gobierno. El artículo 113.1 de la Constitución así lo establece: «El Congreso de los Diputados puede exigir la responsabilidad política del Gobierno mediante la adopción por mayoría absoluta de la moción de censura». Continúa leyendo “A cualquier precio”

Silencio

Silencio

Esta vez, nadie sabe a ciencia cierta si la calma llega antes de la tempestad. Si fuera así, supongo que los cuatro años de Legislatura deberían haber sido un remanso de paz. Sin embargo, trescientos días después de que empezara la tormenta, la calma amenaza con ser excesiva. Ha sido poner María Dolores de Cospedal un pie en la sala del Consejo de Ministros, y una vía de morfina ha liquidado sin más trámite un año de convulsión, enterrándolo para siempre en el cajón que reza la máxima de El gatopardo: que todo cambie para que nada sea diferente. Continúa leyendo “Silencio”

Una carta en una caja

Una carta en una caja

Mañana por la tarde, una mujer entrará en su nuevo despacho. Inmediatamente después, y antes de ocuparse de otros actos más agradables, se le exigirá que coja un papel y una estilográfica y escriba de su puño y letra una carta. Una vez fechada y firmada, la carta será encriptada y enviada a varios submarinos nucleares Vanguard repartidos por el planeta. En ellos, la misiva se guardará, sin ser abierta, en una caja de seguridad dentro de otra caja de seguridad. Y, con un poco de suerte, nunca será abierta hasta que haya de ser sustituida por otra carta similar, firmada por el siguiente inquilino de ese despacho.  Continúa leyendo “Una carta en una caja”

Patético

Patético

Son muchos años ya. Yo vi en directo –en pleno verano, cuando el DEN era en verano, en un televisor portátil de esos que se sintonizaban con una rueda; lo recuerdo perfectamente– aquél «usted traiciona a los muertos» que le espetó Rajoy a Zapatero en 2005 y que resonó en el Hemiciclo del Congreso mucho más que muchas otras palabras de ese y otros debates.

Entonces me pareció fuerte. Y efectivamente lo fue; en 2006 Rajoy, probablemente temeroso de volver a perder los papeles, rebajó el tono. Y en 2007 empezó el largo ocaso del parlamentarismo español de esta década: la economía. El debate sobre el estado de la Nación –y todos los demás– se convirtió entonces en una insoportable catarata de datos y contra-datos macroeconómicos totalmente anodina. En 2008 hubo generales, en 2009 había caído Lehman Brothers, en 2010 Zapatero ya se ahogaba en su volantazo de mayo y en 2011 el debate se centró en el colapso del país y la perentoria necesidad de elecciones generales, que cristalizaría apenas un mes después con la claudicación del Presidente. Continuar leyendo »