Setenta y nueve años, y subiendo

Setenta y nueve años, y subiendo

Hace setenta y nueve años, España era un país fracturado socialmente, económicamente arrasado por la Gran Depresión de la década anterior y por su endémico atraso industrial y comercial, y colapsado políticamente. Un país cuyas instituciones, pese a contar con estadistas de grandísima talla, no habían sido capaces de hacer encajar los engranajes de la Constitución de 1931, que supuso un cambio de régimen quizá demasiado profundo en un tiempo demasiado breve. Continúa leyendo “Setenta y nueve años, y subiendo”

Two kinds of pain

Two kinds of pain

Una de las frases que más me han gustado del personaje de Kevin Spacey en House of Cards, el último hito de las series de televisión americanas y digno sucesor –que no reemplazo– de El Ala Oeste, dice así:

There are two kinds of pain: the sort of pain that makes you strong, or useless pain. The sort of pain that’s only suffering. I have no patience for useless things. (Hay dos tipos de dolor: esa clase de dolor que te hace fuerte, o el dolor inútil. El tipo de dolor que consiste simplemente en sufrir. Yo no tengo paciencia para cosas inútiles.)

Al margen de que Frank Underwood le ganaría unas elecciones reales a Obama, lo que ya es de por sí significativo, comparar a mi nuevo personaje fetiche con Mariano Rajoy sería como comparar –y tomo prestada la expresión, que me parece brillante– a Dios con una bicicleta. Continúa leyendo “Two kinds of pain”

Patético

Patético

Son muchos años ya. Yo vi en directo –en pleno verano, cuando el DEN era en verano, en un televisor portátil de esos que se sintonizaban con una rueda; lo recuerdo perfectamente– aquél «usted traiciona a los muertos» que le espetó Rajoy a Zapatero en 2005 y que resonó en el Hemiciclo del Congreso mucho más que muchas otras palabras de ese y otros debates.

Entonces me pareció fuerte. Y efectivamente lo fue; en 2006 Rajoy, probablemente temeroso de volver a perder los papeles, rebajó el tono. Y en 2007 empezó el largo ocaso del parlamentarismo español de esta década: la economía. El debate sobre el estado de la Nación –y todos los demás– se convirtió entonces en una insoportable catarata de datos y contra-datos macroeconómicos totalmente anodina. En 2008 hubo generales, en 2009 había caído Lehman Brothers, en 2010 Zapatero ya se ahogaba en su volantazo de mayo y en 2011 el debate se centró en el colapso del país y la perentoria necesidad de elecciones generales, que cristalizaría apenas un mes después con la claudicación del Presidente. Continuar leyendo »

El gato y el ratón

PREWEB21JL - Madrid - ESPAÑA - pag 4«El Tribunal Constitucional dará en mano a Mas la suspensión de la consulta». Con estas palabras titula hoy El Mundo, y les sigue una crónica en la que se explica que el presidente catalán planea escudarse en el período de vigencia de la Ley de Consultas que aprobará el Parlament en septiembre para convocar “legalmente” la consulta soberanista. Para los menos iniciados en Derecho, la explicación es sencilla. En el momento en el que la Cámara autonómica aprueba una Ley (en este caso, una en la que se permite que el Gobierno de la Generalitat convoque un referéndum de autodeterminación), ésta entra en vigor y por tanto despliega sus efectos; todo lo que se haga en virtud de ella es, desde un punto de vista técnico, legal. Continuar leyendo »

El voto del miedo

Retomamos la sección de firmas invitadas. Hoy tengo el honor de acoger en Escaño vacante a Pablo Ramos Hernández, con quien he compartido muchas experiencias políticas (no al uso) y no pocas conversaciones sobre lo mismo. Pablo es especialista en lenguaje persuasivo y lenguaje corporal y asesor en comunicación política, además de desarrollar múltiples funciones en la Universidad de Salamanca, donde ha presidido la Sociedad de Debate. Es para mi un placer que haya aceptado mi invitación a participar en este pequeño rincón de la Web, y se lo agradezco infinitamente. -JP

Con motivo de las últimas elecciones europeas sucedidas en España volvieron a mi mente los diversos mecanismos que los partidos políticos emplean para persuadir al votante de que su opción es la mejor de las posibles. Podría emplear este espacio que me brindan para hablar de muchos de ellos, como el gregarismo o la autoridad del orador, pero esta vez quiero dedicar mi análisis a uno especialmente: el llamado voto del miedo. Continuar leyendo »