Lo siento, señor Puigdemont. La democracia no va a hincar la rodilla, le guste o no

Lo siento, señor Puigdemont. La democracia no va a hincar la rodilla, le guste o no

Respuesta al artículo de Carles Puigdemont en The Washington Post, titulado Sorry, Spain. Catalonia is voting on independence whether you like it or not. Este artículo está escrito en inglés en su versión original. Gracias a Christian Caryl, director de opinión de The Washington Post, por su felicitación y su interés.

La democracia es el gobierno de los que son más con el debido respeto a los que son menos. Ambas caras de la moneda son indispensables y ninguna puede romper la otra. El gobierno de los más, llamado mayoría, está garantizado por las reglas del juego: el conjunto de acuerdos que la comunidad política, en su momento fundacional, ha acordado. Y el debido respeto a los menos, llamado derechos, está también garantizado en ese conjunto de reglas, porque si la mayoría hiciera siempre lo correcto, y su voluntad fuera siempre soberana, no haría falta tener ninguna otra regla. Continúa leyendo “Lo siento, señor Puigdemont. La democracia no va a hincar la rodilla, le guste o no”

Sorry, Mr. Puigdemont. Democracy is not bending the knee whether you like it or not

Sorry, Mr. Puigdemont. Democracy is not bending the knee whether you like it or not

In response to Carles Puigdemont’s article in The Washington Post, titled Sorry, Spain. Catalonia is voting on independence whether you like it or not. You can read this article in Spanish here. Thanks to Christian Caryl, editor at The Washington Post, for his attention and kindness.

Democracy is the rule of the many, with due respect to the few. Both sides of the coin are indispensable, and neither of them can break the other. The rule of the many, called majority, is granted by the rules of the game: the set of agreements which the political community, on its very foundational moment, agreed on. And the due respect to the few, called rights, is also granted in the same set of rules, because if the majority were to be always right and its will always sovereign, there would be no point in having rules at all.

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Carta abierta a cualquier representante político que quiera leerla

Carta abierta a cualquier representante político que quiera leerla

Estimado señor, estimada señora.

No sé quién es usted, porque a estas alturas, no estoy en condiciones de saber a quién escribir. O a quién gritar, según como se mire. Y por ello me disculpo. También por la longitud de mis palabras, pero es que la mala leche combustiona muy bien.

Pero, verá, sólo el no saber a quién tengo que escribir ya es significativo. Estoy a punto de terminar las carreras de Derecho y Ciencias Políticas, y no tengo ni idea de cuántos de mis casi 24 años llevo dedicados a la política, que me apasiona. Yo ya he dado un mitin, ya he roto un carné, ya he firmado otro, y ya me he ido del país. Sí, aunque el destino es caprichoso y ha querido que precisamente esta misma mañana me haya comprado el billete de vuelta, yo salí de España hace casi dos años como estudiante Erasmus y luego me negué a irme de Noruega. Y aquí sigo. Desde aquí le escribo. Lo mismo anulo el billete… Continúa leyendo “Carta abierta a cualquier representante político que quiera leerla”

Pero… ¿Esto qué es?

Pero… ¿Esto qué es?

Aunque esto es casi un secreto de Estado, lo voy a contar: el único debate entre representantes políticos que emite la televisión pública en España tiene lugar las noches del miércoles al jueves, de 00:30 a 1:40 horas, por si acaso a alguien se le fuera a ocurrir la peregrina idea de verlo. Días entre semana, horario intempestivo, formato cutre, decimocuartos o decimoquintos espadas de los partidos, y periodistas de guardia de las secciones de sociedad de periódicos de segunda, regionales o, incluso, digitales. Vamos, un coñazo. Pero para eso estoy yo aquí: para verlo con una caja de Trankimazin en la mano. Continúa leyendo “Pero… ¿Esto qué es?”

Fracaso

Fracaso

Ya puede el Ministro Montoro ir firmando la Orden Ministerial correspondiente para que la remuneración de los miembros de las meses electorales suba sustancialmente por el hecho de tener que dedicar doce o catorce horas del día de Navidad a organizar unas elecciones. Más que nada porque de lo contrario va a haber que gastar un pastizal en policía y guardia civil para sacar a la gente de sus casas y poder abrir las mesas electorales, y en funcionarios que tramiten las multas. Continúa leyendo “Fracaso”