Lo siento, señor Puigdemont. La democracia no va a hincar la rodilla, le guste o no

Lo siento, señor Puigdemont. La democracia no va a hincar la rodilla, le guste o no

Respuesta al artículo de Carles Puigdemont en The Washington Post, titulado Sorry, Spain. Catalonia is voting on independence whether you like it or not. Este artículo está escrito en inglés en su versión original. Gracias a Christian Caryl, director de opinión de The Washington Post, por su felicitación y su interés.

La democracia es el gobierno de los que son más con el debido respeto a los que son menos. Ambas caras de la moneda son indispensables y ninguna puede romper la otra. El gobierno de los más, llamado mayoría, está garantizado por las reglas del juego: el conjunto de acuerdos que la comunidad política, en su momento fundacional, ha acordado. Y el debido respeto a los menos, llamado derechos, está también garantizado en ese conjunto de reglas, porque si la mayoría hiciera siempre lo correcto, y su voluntad fuera siempre soberana, no haría falta tener ninguna otra regla. Continúa leyendo “Lo siento, señor Puigdemont. La democracia no va a hincar la rodilla, le guste o no”

A strong and stable oblivion

A strong and stable oblivion

Treinta y un escaños, nada menos, han ganado los laboristas de Jeremy Corbyn en las elecciones convocadas para enviarlos al olvido, en inglés oblivion. Hace apenas un mes, cuando la primera ministra Theresa May rompió su palabra y, en la cresta de la ola de los sondeos, convocó elecciones por sorpresa, lo único que se calculaba era la dimensión de la derrota laborista. Sin embargo, Corbyn, el Pedro Sánchez de la política británica –en Londres no llegaron a acuchillarle, pero estuvieron cerca y él respondió ganando unas primarias–, se ha quedado a las puertas de Downing Street gracias a que los independentistas escoceses han perdido participación y han hecho una campaña tan mala como la de la primera ministra, cediendo doce escaños clave a los conservadores. Y, sobre todo, gracias a la mayor brecha generacional de las últimas décadas.

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Miremos a las estrellas

Miremos a las estrellas

2016 ha sido el año que salió al revés. No es nada fácil caminar por un sendero que a cada recodo intenta hacerte retroceder un trecho, y durante los últimos doce meses hemos retrocedido muchos trechos, quizá demasiados. Empezamos el año bajo la sombra de los ataques de París y la amenaza de atentados durante las fiestas de toda Europa, y esa sombra no ha desaparecido: Bruselas, Niza, Berlín… Ya son tantos ataques que comienzan a mezclarse en la memoria: ¿alguien recuerda que en Orlando, EEUU, 49 personas fueron tiroteadas por un hombre que se declaró leal a Daesh? Sin embargo, los 658 muertos que ha dejado el terrorismo en 46 ataques en Europa y las Américas desde enero de 2015 hasta julio de 2016 parecen no ser muchos, al menos comparados con las 28.031 vidas que se cobraron los 2.063 ataques que se perpetraron en el resto del mundo en ese mismo período (The Washington Post).

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No, aún no ha acabado

No, aún no ha acabado

«Los partidos políticos despersonalizan, son una gran trampa, no te puedes someter a una serie de imperativos y consignas». «El mundo de la democracia representativa está acabando». «Los partidos políticos están en crisis».

El miércoles de madrugada, Donald Trump y Hillary Clinton personalizaron buena parte de esas afirmaciones durante el último debate presidencial. Especialmente el candidato republicano, que como escribí hace unos días en inglés, ha desafiado todas las reglas de los partidos políticos para convertirse en la mayor amenaza para la democracia americana desde la Guerra de Secesión. Continúa leyendo “No, aún no ha acabado”

Freedom

Freedom

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Facebook will not delete the picture heading this post, eventhough it is contrary to its Terms of Use. A few days ago it did so with the picture which passed into History as the icon of the failure of the United States in the Vietnam War. World’s biggest social network erased a post from Norway’s main newspaper, Aftenpoften, which had this photo as an example of pictures which had changed our conception of war. The next morning, the editor-in-chief put the picture into the newspaper’s printed front page with a white, big «Dear Mark Zuckerberg» printed on a facebook-blue background, and flooded Oslo with it. The Prime Minister Solberg and the rest of the politicians went further and, together, they published the picture in their personal profiles; Facebook also deleted those posts but, under the pressure of the international media, it gave in and backed down. Continúa leyendo “Freedom”