Líneas rojas

Líneas rojas

La característica básica de la Unión Europea, como organización internacional, es la cesión de soberanía. A grandes rasgos, la soberanía es lo único que distingue a un Estado de un grupo de edificios con trapos de colores en la fachada. Ceder soberanía significa permitir que otros tomen ciertas decisiones en lugar de las instituciones propias del Estado; y a su vez, ceder soberanía es un acto soberano, la máxima expresión del poder de un Estado. Continúa leyendo “Líneas rojas”

Huir hacia delante

Huir hacia delante

En Dinamarca se abrieron las urnas la semana pasada para elegir un nuevo Folketinget. En el único país del mundo en el que el Primer Ministro, el Parlamento, el Tribunal Supremo y la Corona conviven en un solo edificio, el Palacio de Christiansborg ­–alias Borgen–, ha ganado las elecciones un partido que puede cumplir su programa electoral. Esa es la diferencia principal entre Dinamarca –o Noruega, o el Reino Unido, o Francia, o Alemania– y Grecia: en Grecia ganó las elecciones un partido que, simplemente, jamás podría cumplir su programa. Continúa leyendo “Huir hacia delante”

Two kinds of pain

Two kinds of pain

Una de las frases que más me han gustado del personaje de Kevin Spacey en House of Cards, el último hito de las series de televisión americanas y digno sucesor –que no reemplazo– de El Ala Oeste, dice así:

There are two kinds of pain: the sort of pain that makes you strong, or useless pain. The sort of pain that’s only suffering. I have no patience for useless things. (Hay dos tipos de dolor: esa clase de dolor que te hace fuerte, o el dolor inútil. El tipo de dolor que consiste simplemente en sufrir. Yo no tengo paciencia para cosas inútiles.)

Al margen de que Frank Underwood le ganaría unas elecciones reales a Obama, lo que ya es de por sí significativo, comparar a mi nuevo personaje fetiche con Mariano Rajoy sería como comparar –y tomo prestada la expresión, que me parece brillante– a Dios con una bicicleta. Continúa leyendo “Two kinds of pain”