Publica usted hoy en El País un artículo de los que se queda uno a gusto después de escribirlos. Le imagino reclinándose en su silla tras terminarlo, con un resoplido de alivio tras haber desahogado su frustración con esta generación, la mía, de irresponsables, incívicos, sordos y carentes de futuro. No me cabe duda de que le quita el sueño por las noches el pensar en nuestra grave situación, incapaces de alcanzar los éxitos que su generación, que hoy gobierna, nos deja a nosotros y a la historia. Qué harán estos inútiles, pensará usted, perdidos en Twitter y en Instagram, incapaces de procurarse nada por sí mismos y que, para colmo, votan de vez en cuando y su voto atolondrado vale lo mismo que el mío.

Reconozco que no sé por dónde empezar. Yo, que nací en 1993, soy un Millennial de pleno, uno de esos que usted cataloga como eslabón perdido, como dueño de la nada. Quizá sea bueno empezar por ahí: somos dueños de la nada que ustedes nos dejan.

A lo mejor no se ha dado cuenta, pero mi generación no ha tocado poder. Mi generación, esa a la que usted acusa de poseer todos los derechos y ninguna obligación, no es dueña de los destinos de nadie porque en el planeta hoy hay cuatro Estados liderados por alguien que haya nacido después de 1980, y dos son monarquías absolutas: San Marino, Corea del Norte, Qatar y Bután. Abraham Lincoln –sorpréndase, algunos hasta sabemos historia– escribió que para comprobar el auténtico carácter de un hombre hay que darle poder. No se preocupe, porque no tardaremos mucho en alcanzarlo, y será entonces cuando algunos, como usted, comprendan sus errores. Mi generación de Millennials, como digo, es dueña de la nada que usted y su generación nos dejan.

Párese un momento a mirar a su alrededor y descubrirá algo asombroso: usted tiene trabajo, y yo no. Hay que tener cuajo para decir que no tenemos obligaciones cuando usted y su generación tienen un 15% de paro, y la mía un 41,66%. Pero eso no es todo. Mi generación está luchando por encontrar su lugar después de que su generación haya liquidado el sistema educativo en el que mi generación se ha tenido que formar. ¿Le parece bien? A mi me parece un escándalo, pero como soy un Millennial, sólo puedo tuitearlo, porque (adivine) yo no tengo una sala de prensa para denunciarlo ni una mesa del Consejo de Ministros para cambiarlo.

Si sigue mirando a su alrededor quizás descubra, además, que el mundo de hoy lo ha hecho su generación, no la mía. El mundo de hoy, repleto de oportunidades, sí, pero en el que la desigualdad ha alcanzado niveles que no se veían desde edades más oscuras. El mundo de hoy, en el que el calentamiento global amenaza la existencia de todo y de todos. El mundo de hoy, en el que miles de personas mueren ahogadas, sofocadas o de hambre en su intento por superar nuestra frontera. El mundo de hoy, en el que ya no es del todo seguro salir a la calle en una capital. El mundo de hoy, que desde hace cincuenta años tiene el poder de acabar con la pobreza y no lo ha hecho. El mundo de hoy, en el que las mujeres siguien intentando romper techos de cristal. El mundo de hoy, que carece de líderes como aquellos a los que ustedes pudieron seguir. El mundo de hoy, que en países como el nuestro está inundado por la corrupción, una corrupción lamentable, cutre, que no perpetra nadie menor de 35 años. Efectivamente, esa es la nada que mi generación va a poseer.

Usted nos acusa de generación frívola y desinteresada, pero pertenece a la generación de los líderes más incompetentes desde que la democracia rige los destinos de Europa. Usted nos acusa de incívicos, y tiene el valor de sugerir que los últimos bandazos electorales del planeta son culpa nuestra. ¿De verdad cree que a Donald Trump le auparon a la Casa Blanca los Millennials estadounidenses? Mire cualquiera de los análisis electorales que se han hecho, cualquiera, y verá cómo ha sido un granjero de Tennessee que pertenece a su generación, y no una joven de New Hampshire que pertenece a la mía. Mire cualquiera de los análisis electorales del Brexit para ver que los que lo aprobaron fueron unos abuelos de Southampton, no un estudiante de Oxford. Un estudiante de Oxford, por cierto, que pertenecerá a la generación mejor preparada que ha pasado nunca por Oxford. Y que, sin embargo, tiene más papeletas de terminar poniendo pintas en un pub que escribiendo para un periódico.

Mire cualquiera de los análisis electorales de España para descubir que a los Ignacio GonzálezRita BarberáJosé Antonio Griñán no les votan los emprendedores, les votan pensionistas. Les han votado ustedes, no nosotros. Y les han votado muchas veces.

¿Usted cree que somos dueños de la nada? Es probablemente cierto. Mi generación es la primera en la historia de la Humanidad que puede crecer en un entorno menos próspero que nuestros predecesores. Es la primera vez que una generación corre el riesgo de retroceder en términos de bienestar y eso, créame, no es culpa de nuestros ‘me gusta’ o nuestros filtros de Instagram; es culpa de su generación, que es la que gobierna.

Hasta aquí llega la demostración de que generalizar con generaciones es muy peligroso. Usted, personalmente, es difícilmente responsable de alguno de los problemas que he mencionado.  Usted, no me cabe duda, habrá puesto lo mejor de su parte para dejar a los que venimos detrás un mundo mejor. Sería injusto decir lo contrario, sería injusto defenderlo. Su generación también lo ha hecho, y a su generación tenemos que agradecer hitos esenciales, como la propia Transición en España. Y lo hacemos. Y lo llevamos haciendo mucho tiempo. 

Yo no creo en esa cruenta lucha de generaciones que algunas veces se nos pinta como irremediable, como parece hacer su artículo. No lo creo porque tengo familia, amigos, profesores, todos ellos gente de inmensa valía con los que espero contar cuando llegue mi turno. No lo creo porque al igual que yo, mis amigos Millennials ven lo mismo que veo yo. No lo creo porque nunca, jamás, he creído que el desprecio al otro sea la forma de destacar lo propio.

Cada generación tiene sus propias luchas, y lo único que deberíamos hacer es respetarlas. Mi generación va a tener que hacer frente a retos no menores que los que tuvo que afrontar y aún afronta la suya. Diferentes, pero no menos graves, no menos complejos, no menos trascendentales. Mi generación, igual que lo hizo la suya y todas las anteriores, va a tener que demostrar su valía. Lo que no es justo es que además de prepararnos para ello, tengamos que defendernos de acusaciones que no vienen a cuento. Que usted diga que mi generación es irresponsable cuando es mi generación la que ha tenido que coger las maletas e irse porque su país no ofrecía ningún futuro, es cuanto menos una injusticia.

Dennos tiempo, y sobre todo, dennos oportunidades para demostrar lo que valemos, en lugar de frivolizar con tópicos de los que todas las generaciones adolecen. Yo tengo Instagram, pero también llevo casi diez años, de los veinticuatro que tengo, escribiendo artículos como éste. Si quiere juzgarme, léase primero las mil páginas que llevo escritas y después, si quiere, pásese a valorar mi habilidad con los filtros. Si quiere juzgar a la generación de los Millennials, vea lo que estamos haciendo para llegar lejos, no lo que hacemos cuando nos aburrimos de darnos cabezazos contra un muro invisible. Quizás usted jugaba al dominó, pero estoy seguro de que su generación no ha pasado a la historia precisamente por gastar las fichas. No nos juzgue todavía, y no nos juzgue a todos. 

3 comentarios en “A Antonio Navalón, de un Millennial

  1. Buenos días,
    Me quedo con la frase, para mi gusto principal, de que “generalizar con generaclones es muy peligroso”…
    En la mía a los “ninis” se les llamaba “pasotas” y, alguno/a de ellos/as, aportaron cosas en su madurez.
    A la vista de 3 generaciones, con colegas que son unos/as cracks☺ (otr@s no😠) y son, o no, “Millenials” lo importante de todo es tratar de colaborar en mejorar las cosas en lo que puedas desde tu posición.
    Pero, por favor, no caigamos en la “autocomplaciencia” de decir que nuestra generación es la que peor ha tenido las cosas en la historia de la humanidad, y temas así. Al final, como todo en la vida, las generaciones pasan un ciclo y, en unos años, los “Millenials” (y conste que no me gusta la “etiqueta “) estaréis en la “cresta de la hola” y, el que no vea así las cosas estará criticando a la siguiente generación.

    Domingo Álvarez

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