España, Europa y otros mitos

Terminados los exámenes y otros asuntos pendientes, va siendo hora de volver a hablar de España. Mañana hablaremos del Gobierno, que dirían Tip y Coll, aunque últimamente hablar de lo primero parece imposible sin lo segundo, si no se trata de falsos nueves y euforia colectiva.

En este tiempo que llevo sin escribir han pasado muchas cosas y cambiado algunas. Desde la confirmación de Hollande en el Elíseo hasta los dos comicios griegos pasando por ese rescate que lo es para todos menos para los que lo piden y por la crisis más grave de la Justicia democrática.Lo de que “hubo que presionar” para que nos dieran los 100.000 millones, un eufemismo (es decir, una mentira) tan propio de la era ZP, ha causado, no solo chanzas, sino cierta irritación en Europa. Y no es para menos: hacer un favor a un Gobierno de dos telediarios para que éste vaya vendiéndose como el más estupendo de la Unión no sienta bien a nadie. Como para ganar, encima, la Eurocopa frente a Alemania.

Sin embargo, parece que en España, y no en Berlín o París, está la solución a todos los problemas. El Partido Socialista se prodiga estos días con frases como “por fin nos han hecho caso”. Alguien, quien sea, debería hacer ver al PSOE que la incapacidad de Rajoy para gobernar de forma efectiva (o aceptable, al menos) no les otorga a ellos licencia para dárselas de salvadores. Si hoy estamos como estamos, en una situación dramática, es en gran parte debido a la gestión de Zapatero y Salgado. En otras palabras: el PSOE está política y moralmente incapacitado para dar lecciones de economía (y de bastantes otras cosas, pero fundamentalmente de economía). Si Zapatero hubiera recapitalizado la banca cuando lo hizo toda Europa, en lugar de soltar aquello de “estamos en la Champions League de la economía” o que “el sistema financiero es el más sólido de nuestro entorno”, España no tendría los problemas que nos acercan cada día al abismo.

El olvido de la opinión pública es fácil de obtener, pero pocos tienen derecho al indulto que otorga ese olvido. Talmente parece que Rajoy lleva años gobernando, pero no es así. Y quienes pretenden hacer creer, con maniobras repudiables como recursos ante el Constitucional, que son las políticas de Rajoy las que nos han traído hasta aquí son merecedores de la más rotunda condena. Es discutible si las decisiones son efectivas o no, si son justas o no, si son en definitiva las que necesita España. Pero no es asumible que la culpa de lo que está ocurriendo sea de Rajoy y su Gobierno.

Por otra parte, es innegable que la agenda internacional de Rajoy y su gabinete supera infinitamente la del anterior Presidente. Eso ya es un cambio, pero hasta qué punto tendrá éxito es algo que está por ver. Parece que la presencia de España en la Cumbre de Roma es un avance, pero nunca sabremos ni cuánto, ni cómo, ni sobre qué habló Rajoy ante Monti y el imposible tándem Merkollande. Si es como Zapatero en el G-20, o en la UE, o en la ONU, o en la OTAN, o en cualquier sitio, nada habrá cambiado. Aunque, al menos, Rajoy ha sabido evitar la foto del desastre.

En cuanto a la gestión de crisis, el Gobierno del PP tampoco saca muchas ventajas a los desastres de Magdalena Álvarez o el Estado de Alarma de Pérez Rubalcaba. Ha tenido dos oportunidades, una financiera y otra institucional. Las dos con nombres propios (Bankia y Dívar) y las dos fracasadas.

En la crisis de Bankia, un hecho inaudito: el moderadísimo Draghi, absolutamente discreto y jamás polémico, llega a afirmar que era difícil hacerlo peor. El PSOE lo tuvo servido. Por no hablar de la Comisión de Investigación: el Gobierno y yo podemos estar más o menos de acuerdo en que el momento para saber las chapuzas de Mafo y el desastre de Rato (una nueva víctima de Rajoy y el único de sus antaño competidores a la sucesión de Aznar que quedaba tras Álvarez-Cascos), pero el parlamentarismo exige respuestas parlamentarias. La mayoría absoluta tras la que Rajoy se parapeta no es una disculpa para evitar comparecer ante el Congreso es una situación crítica. No hemos vuelto a sufrir el bochorno de la huida en los pasillos del Senado, pero la cobarde negativa a celebrar un Debate sobre el Estado de la Nación es inaceptable. Y la excusa lanzada ayer por De Cospedal sobre la “apretada agenda internacional del Presidente del Gobierno” es una burla a la inteligencia de sus propios votantes. Pese a esa rueda de prensa con estética calcada de la Casa Blanca en la que el Jefe de Gobierno nos quiso vender que a España le acababa de tocar la lotería gracias a él.

Ya solo nos queda la Selección, capaz hace cuatro y dos años de unir al país. Esperemos que lo puedan hacer de nuevo y el día 1 tengamos motivos para olvidar, al menos por unas horas, la crisis política, social y económica en la que España se encuentra desde bastante antes de la quiebra de Lehman Brothers.Y para terminar, la crisis institucional más grave de la historia del Poder Judicial. Parece lógico empezar afirmando que la separación de poderes deja escaso margen al Gobierno aquí. Pero también es necesario ver con claridad que el grave desgaste que ha sufrido la Justicia (elevado a la enésima potencia por casos como Camps, Urdangarin, Sortu o los ERE fraudulentos) por culpa de la irresponsabilidad del Presidente del CGPJ es un asunto que el Gobierno tendría que atajar mediante la renovación del Consejo. También lleva cinco años pendiente la renovación del Constitucional; para qué hablar.

Parece que aquella España y aquella Europa no eran más que mitos destinados al fracaso. Y eso es precisamente lo que debemos evitar a toda costa.

2 comentarios en “España, Europa y otros mitos

  1. Jaime, la verdad es que estoy, en gran medida, de acuerdo con lo que expones en este texto. No hemos tenido unos Gobiernos merecedores de capitanearnos y dar soluciones (cuando existían problemas). Aun así, creo que te quedas corto: la crisis en la que vivimos actualmente no incumbe únicamente a Rajoy y a Zapatero, también es cosa de Aznar.

    Es cómico ver como algunos medios de comunicación hablan de un hipotético Gobierno “de salvación” con Aznar a la cabeza cuando fue este el artífice del marco legal que logró sentar las bases para que nuestra situación económica sea la que es en la actualidad. Es obvio que Zapatero no actuó correctamente, es obvio que se durmió en los laureles en lugar de prever la situación que podíamos sufrir. Esto es tan obvio como que Rajoy ganó unas elecciones por medio del engaño y del método del miedo, prometiendo logros que, de sobra, sabía que no podría cumplir. Es obvio que la crisis bancaria en la que nos encontramos es culpa de Rajoy y de Zapatero (pero también de Aznar).

    A pesar de las culpas que estos Gobiernos tengan en la situación, habría que hacer un análisis mucho más amplio. No debemos olvidar que los ciudadanos españoles también tenemos parte de culpa en este asunto (y mucha además). Hemos querido vivr por encima de nuestra posibilidades, hemos querido comprar una casa aun a riesgo de estar toda una vida hipotecados, hemos querido pagar préstamos que se acercan a los ochocientos euros con euribor variable y sueldos medios de mil euros. Y nuestra situación es una consecuencia directa de todo esto.

    En definitiva, los Gobiernos (sean los que sean y sean del color político que sean) pueden tener culpa en nuestra situación actual, pero deberíamos mirarnos un poco en el espejo, analizar la situación detenidamente y, solo con eso, descubriremos que tan culpables como ellos somos nosotros mismos.

    Un saludo, Jaime. Sigue opinando.

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  2. Me alegra mucho ver que tus vacaciones aún no han alcanzado tu faceta de blogger.

    Quería sugerirte un tema para una futura entrada, que veo que de alguna manera ya te han propuesto en el anterior comentario y que está estrechamente relacionado con lo que expones en tu actualización, ¿Qué opinas del papel de la ciudadanía en los últimos años?. Existen numerosas voces que afirman que hemos intentado vivir por encima de nuestras posibilidades, aunque también se puede afirmar que por otra parte el papel de conceder o no un préstamo (por ejemplo) corresponde a la entidad financiera en cuestión en tanto en que evalúa la capacidad del solicitante para responder en el largo plazo a dicho préstamo. Además existen numerosas quejas respecto a las “cortinas de humo” que se han lanzado desde los medios para distraer la opinión pública, como las campañas contra la Gripe (por no mencionar el papel del fútbol en la sociedad española al que precisamente haces referencia como algo positivo). Por último también la manifestación de numerosos movimientos sociales, si bien el más conocido ha sido el del 15-M, han ejercido un papel importante en los últimos años.

    ¿Somos responsables o culpables de la situación que vivimos?¿En que medida lo somos?

    Muy feliz verano.
    Ángel

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